Terapia con adolescentes

Un espacio seguro para comprender lo que está ocurriendo, expresar lo que resulta difícil decir y encontrar nuevas formas de afrontar los cambios, conflictos y emociones propios de esta etapa.

¿Notas que algo ha cambiado?

Ansiedad y preocupación

Preocupaciones constantes, dificultad para desconectar, miedo al futuro o sensación frecuente de estar sobrepasado.

Autoestima e inseguridad

Comparación con los demás, miedo al rechazo, exigencia excesiva o una percepción negativa de sí mismo.

Aislamiento y dificultades sociales

Distanciamiento de amigos y familiares, dificultad para relacionarse, sentimiento de soledad o problemas de integración.

Conflictos familiares

Discusiones frecuentes, dificultades con los límites, problemas de comunicación o tensión constante dentro del hogar.

Desmotivación académica

Pérdida de interés por los estudios, dificultades de concentración, absentismo o preocupación ante el rendimiento.

Acoso y presión social

Situaciones de bullying, discriminación, presión del grupo, conflictos en redes sociales o miedo a no encajar.

Gestión emocional

Dificultad para reconocer, expresar o regular emociones como la rabia, la tristeza, el miedo o la frustración.

Cuando su conducta está intentando decir algo

La intervención psicológica puede ser útil cuando determinados cambios comienzan a afectar al bienestar del adolescente, a sus relaciones, a su rendimiento académico o a la convivencia familiar.

La adolescencia es una etapa de cambios emocionales, familiares y sociales. En ocasiones, aquello que el adolescente no consigue explicar con palabras aparece mediante el aislamiento, la irritabilidad, los conflictos, la desmotivación o cambios en su comportamiento.

Estas conductas no siempre son el problema en sí mismas. También pueden ser una forma de expresar malestar, inseguridad, miedo o dificultad para afrontar una situación.

La terapia permite comprender qué está ocurriendo, identificar los patrones que mantienen el malestar y desarrollar recursos adaptados a su edad, personalidad y entorno.

Antes de intentar cambiar una conducta, es necesario comprender qué está intentando comunicar.